1.0.- Introducción
Una
de las mayores preocupaciones del ser humano es conocer el lugar donde se
encuentran y todo lo que les rodea. Una de las ciencias que es más efectiva
para conocer nuestro origen es la astronomía (ciencia que estudia los astros)
1.1.- Evolución de
los modelos cosmológicos a lo largo de la historia.
A
lo largo de la historia, se han presentado diversas teorías sobre la relación
que tenía la Tierra con respecto al resto de los astros que la rodeaban.
1.1.1.- Modelos geocéntricos de Aristóteles y
Tolomeo.
Las primeras
creencias hablaban sobre un modelo geocéntrico, es decir, que la Tierra es el
centro del Universo y que los demás astros giraban alrededor de ésta. Aristóteles,
en el siglo IV a.C elaboró el modelo geocéntrico más aceptado de la Antigüedad.
En él, se afirmaba que la Tierra era una esfera inmóvil que se encontraba en el
centro del Universo y que los cuerpos celestes que giraban en torno a ella describían
una órbita circular perfecta. Además, sostenía que el universo estaba formado
por una esfera interior que contenía los planetas, la Luna y el Sol y otra
exterior que contenía todas las demás estrellas.
Esta teoría fue
mejorada por Tolomeo, que observó que había veces en las que los planetas no
estaban donde debían estar. Para explicar este fenómeno, determinó que los
astros, además de girar alrededor de un punto que no se encontraba en la
Tierra, sino muy cercano a ella, describía círculos alrededor de puntos de su
órbita. A estos círculos los llamaba epiciclos. Estos modelos fueron aceptados
durante muchos siglos.
Movimiento aparente de Venus visto desde la Tierra.
1.1.2.- Modelo
heliocéntrico. Copérnico, Kepler y Galileo.
El siglo XV se cambió completamente la idea que se tenía
sobre el Universo. Nicolás Copérnico, buscando explicación a algunos sucesos
que el modelo geocéntrico no podía explicar, se dio cuenta de que si el Sol
fuera el centro del Universo se explicarían muchos de estos sucesos, por lo que
propuso un modelo en el que la Tierra, así como los demás planetas, daban una
vuelta sobre sí mismos y otra alrededor del Sol, que está inmóvil en el centro,
excepto la Luna, que giraba alrededor de la Tierra.
Galileo se interesó por lo dicho por
Copérnico y, tras construir su propio telescopio, encontró pruebas, como cuatro
satélites de Júpiter (que en lugar de girar alrededor del Sol giraban alrededor
de Júpiter) o las fases de Venus que demostraban que el modelo de Copérnico era
cierto, aunque la gente lo rechazó durante algún tiempo.
Mientras Galileo aportaba pruebas sobre
esto, Kepler enunció unas leyes que permitían comprender los movimientos de los
planetas y predecirlos:
1ª
ley: los planetas giran alrededor del Sol describiendo elipses.
2ª
ley: la recta que une un planeta con el Sol barre, en tiempos iguales, áreas
iguales.
3ª
ley: cuanto más lejos está un planeta del Sol, más tarda en dar una vuelta
alrededor de este.
1.1.3.- Modelo actual.
En la actualidad, se tiene la certeza de que la Tierra forma parte del
Sistema Solar, un conjunto de planetas que giran sobre sí mismos y también describiendo
elipses alrededor del Sol. Estos planetas son, por orden de cercanía al Sol:
Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Alrededor de
estos planetas pueden girar uno o varios satélites. También hay cometas,
asteroides y planetas enanos. El Sistema Solar pertenece, a su vez, a la Vía
Láctea, una galaxia (conjunto de muchas estrellas). Esta galaxia forma parte de
la infinidad de galaxias que hay en el Universo

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